El redactor del libro, al presentar a cada uno de los jueces mayores desarrolla los elementos de tradición con los que cuenta agrupándolos en torno al mismo esquema argumental: pecado, castigo y salvación.
El libro como tal presenta una visión teológica de los recuerdos que quedaban en las tribus acerca de su establecimiento en la tierra de Canaán redactada a la luz de la teología de la Alianza. Podría decirse que todo el libro es una llamada a la fidelidad. Sin ella no es posible mantener la Alianza, y el pecado es una grave ruptura de esa fidelidad que introduce un desorden en las relaciones con Dios. Sin embargo, frente a la fragilidad del pueblo se resalta la paciencia de Dios, que siempre vuelve a manifestar con su protección el amor que tiene a sus elegidos. Para el lector, el libro es una llamada al examen de conciencia que lleve a reconocer los propios pecados e infidelidades y a tener confianza en Dios, que siempre es fiel y está dispuesto a traer la salvación cuando se lo invoca con un corazón sincero.
La intervención salvadora de Dios comienza por la elección gratuita del hombre al que corresponderá restablecer la situación. La gratuidad de la vocación es un rasgo sobresaliente en todo el libro. Así lo expresa, por ejemplo, e1 diálogo de Gedeón con el Ángel del Señor: “Él respondió: ‘Señor mio, ¿cómo voy a liberar a Israel? Mi clan es el más insignificante de Manasés y yo soy el más joven de mi familia’. El Señor le dijo: ‘Yo estaré contigo y tú derrotarás a Madián como a un solo hombre’” (Jue 6,15‑16).
El libro de los Jueces es un canto de liberación. Cuando Dios contempla las dificultades de su pueblo ante el peligro y escucha su petición de ayuda, acude a liberarlos de sus enemigos temporales. Estas experiencias de liberación son los primeros jalones, después de la liberación de Egipto, de esa acción divina que culminará el la liberación definitiva. Estos recuerdos servirán para alimentar la esperanza en los momentos difíciles del Destierro, y son presagio de realidades más profundas que se manifestarán más adelante.
El Libro de los Jueces
No se refiere sólo a la etapa de los "jueces", sino que continúa con el período de la conquista, recogiendo –en Jue 1,1-2,5– tradiciones independientes de las compiladas en el Libro de Josué. Tratando esta adición y la de Jos 24 como un paréntesis, Jue 2,6 empalma directamente con el discurso de despedida de Josué (cf. Jos 23,16).
El Libro de los Jueces va a presentar un cuadro que contrasta notablemente con las campañas magnificas descriptas en el Libro de Josué:
1. Las tribus aún no se encontraban del todo unidas, en contraposición con lo que se pretende mostrar con la renovación de la Alianza, en Siquem.
Varios textos contradicen la unidad de acción, relatando las iniciativas de grupos particulares (por ejemplo, Núm 32,39-40; 13,2-6; 15,13-19; 17,14-18; 19,47; Jue 1). Sobre todo el libro de Jueces muestra que las operaciones militares estaban guiadas por cada una de las tribus, que actuaban independientemente entre sí.
2. Los israelitas no dominaban sobre un territorio extenso, sino que sólo poseían una zona montañosa y estéril, pues las llanuras fértiles se hallaban habitadas por los cananeos.
Se habla de territorios que no pudieron ser dominados o conquistados: las ciudades de la Filistea , la Šefelâ y de las montañas del Líbano (Jue 13,2-7.13), así como las ciudades de Jerusalén, Bet-šan, Dor, Meguido, Guezer y Aco (Jue 1,21.27.28.29.34-25).
Jueces muestra una conquista inacabada y un continuo hostigamiento por parte de los cananeos, que contrasta con el cuadro idealizado y simplificado, casi litúrgico, del libro de Josué, donde Dios interviene poderosamente en favor de su pueblo y todos los episodios aparecen polarizados en torno a la gran figura de Josué, que conquista definitivamente todo el territorio y lo reparte entre el pueblo de Israel.
Entonces
Josué La conquista es una empresa masiva, exitosa, por momentos más parecida a una procesión que a una acción militar, fruto de una acción conjunta de todas las tribus –aún las que habían obtenido un territorio en la Trasjordania ayudaron a sus hermanos y luego regresaron a sus territorios (Jos 22,1s)– que actuaron, unidas, bajo la dirección de Josué (cf. Jos 10,42[1]).
Jueces Cada tribu pelea por su territorio y es a menudo derrotada. Las tribus se ven envueltas, con frecuencia, en luchas entre sí (por ejemplo, Galaad y Efraím en la historia de Jefté). Como una generación que está alejada de los sucesos salvíficos de la “conquista”: cf. Jue 2,7.10 (no “conocían” a Yahweh, no experimentaron su poder salvador, por lo tanto, lo “ignoraron” y se inclinaron a los dioses de la tierra).
Contexto histórico
Presentan a los Jueces o Libertadores que salvaron al pueblo de la esclavización, después de liberarlos los gobernaron. En tiempos de los Jueces, Israel está completamente desorganizada, sus instituciones están aún sin definir y numerosas potencias la amenazan.Entonces infundiendo un sobrenatural valor en ciertos hombres y mujeres carismáticos, les permite utilizar Su fuerza para arreglar las cosas. Como esta intervención está librada solamente al arbitrio de la Divinidad, los jueces aparecen y desaparecen a intervalos irregulares de la historia hebrea.
Ningún juez llegó a ser jefe supremo porque su función no es lograr la unidad sino solventar un problema puntual: la unificación definitiva habrá de esperar a los Reyes.
El contexto histórico en el que se desarrolla este libro abarca el tiempo desde la muerte de Josué hasta la monarquía, durante el cual el pueblo de Israel vive en Canán.
Contenido
El Libro de los Jueces narra el período que va desde la muerte de Josué hasta el nacimiento de Samuel, un tiempo en que los judíos han abandonado su vida nómada y acaban de instalarse como semisedentarios primero y agricultores luego, habitando en casas de material o chozas de adobe.Aunque Jueces no sigue un plan fijo y bien estructurado, a grandes rasgos pueden distinguirse en él las siguientes partes:
- Primera introducción (1:1-2:5);
- Segunda introducción (2:6-3:6);
- Cuerpo de la obra, con los hechos de los seis "jueces mayores" y algunos menores; y
- Dos apéndices (caps. 17 a 21).
Jueces
Los Jueces que gobernaron Israel son:- Otoniel: (Jue 3:7-11)
- Aod: (Jue 3:15)
- Samgar: (Jue 3:31)
- Débora (Y Barac): (Jue 4-5)
- Gedeón: (Jue 6-8)
- Abimelec: (Jue 9:1)
- Tola: (Jue 10:1)
- Jair: (Jue 10:3)
- Jefté: (Jue 10:6-12:7)
- Ibzán: (Jue 12:8)
- Elón: (Jue 12:11)
- Abdón: (Jue 12:13)
- Sansón: (Jue 13-16)
- Samuel: (1Sam 7:15)
Sentido religioso
Todo el libro intenta ser una demostración teológica de que la infidelidad a Dios ha sido la causa de todos los males de Israel. Pero Él es misericordioso, y compensa con la llegada de los jueces la impiedad del pueblo. Cuando el hebreo peca y por lo tanto cae esclavo, Dios le envía un libertador. Pero tiempo después ese hebreo caía nuevamente en las malas acciones, con lo que se repetía el ciclo y se hacía necesario otro caudillo libertador. Yahvé no reniega del Pacto con Su pueblo ni le vuelve la espalda jamás. Dios es fiel.Sin embargo, permite que las situaciones conflictivas se susciten, porque el pueblo ha de probar su fidelidad. Este rasgo emparenta a Jueces con el libro del profeta Oseas.
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